19.11.09

¿Dónde estás?

Mi esperanza es como un alto e inestable castillo de naipes. Ante cualquier suave movimiento se derrumba y rompo en llanto, y tengo que empezar otra vez a construirlo, aunque cada vez se torna más difícil.

Ramsy ha desaparecido. Se fue el domingo de paseo, como cada día. Siempre regresaba, como muy tarde, antes de que anocheciera. Pero ese día no volvió. Me preocupé, claro, pero no era la primera vez que pasaba una noche de pendoneo por ahí. En verano a veces solía hacerlo, pero cuando me levantaba para ir a trabajar estaba fuera deambulando por el tejado, o durmiendo esperando a que le abriéramos la puerta. Pero esta vez no fue así.

Hoy es el quinto día que no está. Hemos estado buscándole sin descanso durante todos estos días. De día, de noche, andando, con el coche. Pusimos carteles por todos sitios, hemos preguntado a los vecinos, nadie lo ha visto. No sabemos nada de él. Lo primero que hicimos fue comprobar que no había sido atropellado, pero no lo encontramos. Me he recorrido calle por calle de la urbanización, varias veces. Creo que he andado más estos días, que en toda mi vida. Lo hemos llamado, hemos probado a llevar su comida preferida a ver si su olor lo atría, hemos probado a dejar su camita fuera a ver si reconocía el olor y volvía, hemos probado tantas cosas... Pero ni rastro.
Hemos mirado en todos los puñeteros árboles por si se había subido y no podía bajar. Hemos mirado en los tejados, hasta en alguna alcantarilla.

No soy capaz de dormir por las noches, me despierto sobresaltada con pesadillas, o al oír cualquier ruido, que me hace levantarme corriendo de la cama y salir a la calle a ver si es él. Estamos desesperados, ya no sabemos qué hacer.

Está castrado, así que resultaría muy raro que hubiese ido tras una gata en celo, aunque se han dado casos de gatos castrados que lo han hecho, ya que no siempre pierden su instinto sexual.
He imaginado mil accidentes diferentes que han podido ocurrirle. Que lo haya atacado un perro, que se haya caído y esté malherido, que haya comido algo envenenado o que le haya producido alergia, que alguien se lo haya llevado, que se haya colado y quedado encerrado en una casa en la que sus dueños sólo vienen los fines de semana, y mil cosas más. Pero no hemos encontrado el cadáver, así que por eso mantenemos aún esperanzas.

Estamos destrozados. Él era nuestra vida, la alegría de la casa. Para mí era como un hijo, era mi pequeño, mi chico.
Muero por volver a oír su cascabel, por oírle golpear la puerta para que le abramos, por volver a oír sus dulces maullidos. Él era tan especial... Daría todo lo que tengo por recuperarlo, porque vuelva sano y salvo a casa.
Resulta muy duro levantarse por las mañanas y encontrar que no está en la puerta del dormitorio esperando impaciente y ronroneando a que salgas para mimarte y darte un cariñoso saludo de buenos días. Resulta muy duro intentar asumir que con toda probabilidad no va a volver a casa.

Llevo toda la semana malviviendo. Lo primero que hago al levantarme es salir a buscarlo, y si puedo por la tarde o por la noche también. No soy capaz de hacer las cosas que antes hacía con él, como ir a tirar la basura o ir a comprar el pan. No tengo sueño, ni hambre, ni ganas de hacer nada. Sólo tengo una inmensa tristeza y un profundo vacío dentro de mí.

Mi Ramsito, ¿qué te ha pasado? ¿dónde estás? No puedo soportar este dolor.

17.11.09

Angustiada

Me gustaría poder sacarme esta angustia del pecho.
Y conseguir dormir más de dos horas seguidas.
Con cada minuto, se va una pizca de esperanza.
Y con cada minuto, muero un poco más por dentro.

15.11.09

Avanzando



Ya empieza a parecer otra cosa.

Debería estudiar más, lo sé.

9.11.09

23, ¿ya?

Ayer cumplí años, 23, y casi no lo he asimilado aún.
Me resulta raro. Los últimos años han pasado muy deprisa, desde que cumplí los 20 parece que esto sea una rápida carrera hacia los 30.

No me gusta esta sensación, me siento anclada en algún lugar tiempo atrás. No soy capaz de asimilar la rapidez con la que pasa el tiempo, no me creo que ya tenga 23. Sí, puedo notar los estragos del tiempo en mi cuerpo, que aunque aún soy joven, hay ciertas cosas que ya no son como hace años. Sobre todo lo noto en mi energía, no tengo la misma energía, y tiende a disminuír bastante más rápido.

Sé que tengo 23 años, pero aún así tengo la sensación de estar persiguiendo al tiempo en una imparable carrera en la que él corre dando zancadas y yo pequeños pasos. Y dando tan pequeños pasos, aún no he llegado a hoy, aún no he llegado a noviembre del 2009, creo que me quedé intentando asimilar que ya había cruzado la barrera que separa una década de otra.

7.11.09

Decorando con puzzles

Me gusta cómo está decorado mi dormitorio. Fue lo primero que pintamos y pusimos en condiciones cuando vinimos a vivir aquí. Al fin y al cabo, porque era el sitio donde más horas íbamos a pasar, y quizás también, porque era el lugar más fácil y sin casi muebles que tener que quitar y poner. Cambiamos el blanco feo de las paredes, por un lila clarito que invita a la calma y el descanso. Llenamos el vacío de las paredes con estanterías en las que poner fotos y adornos, y pegamos vinilos decorativos (un hada y mariposas) de tonos burdeos para que el universo morado no fuera tan morado.
Faltaba llenar la desnudez del hueco de encima de la cama, era algo que teníamos pendiente. Quería comprar otro vinilo, pero quería algo grande; y algo grande, que ocupara todo el ancho, o casi todo, de la cama, resultaba demasiado caro. Así que siempre lo iba posponiendo.

Hasta que vi un puzzle. Este puzzle:



Me hubiese gustado que hubiese sido en horizontal, en vez de en vertical, pero bueno, es que este dibujo de Victoria Francés me encanta. Me transmite paz, y ganas de vivir. Es como si esa mujer, hubiese librado una batalla, de la cual ha salido malherida pero ha sido vencedora, y se ha tumbado a retomar aliento sobre un bello lecho de hojas de colores antes de seguir con su camino. Mira con tristeza, recordando los golpes pasados que le van haciendo más fuerte. Porque también me transmite eso, fortaleza. (Es mi impresión, seguramente para la autora represente otra cosa)

Me costó encontrar este puzzle, ya que la casa que lo comercializa es alemana y no reparte a España, así que al final lo pude encontrar por eBay a un precio decente.
2000 piezas de puzzle. Y mira que he hecho puzzles en mi vida, más fáciles y más difíciles, pero éste sin duda, es el más difícil de todos. Es extremadamente difícil. Las hojas son todas parecidas, y con el vestido ya te mueres, que son casi todas las piezas negras. Llevo dos semanas con él, y no llevo hecha ni una décima parte. He calculado, que poniendo cuatro o cinco piezas al día, que suele ser lo habitual, tardaré algo más de un año en terminarlo. Y si tenemos en cuenta que todos los días no tengo tiempo para ponerme un ratillo con él, lo terminaré de aquí a dos años o así. ¡Espero que no!

Cuando lo termine, colgaré una foto del resultado.

1.11.09

Christian

Quiero compartir con vosotros una historia, que me parece tan increíble como emotiva.

En 1969, John Rendall y Ace Bourke compraron a un cachorro de león en unos grandes almacenes de Londres. Lo vieron allí, en una diminuta jaula y decidieron llevárselo a casa. Lo educaron como si de un gato se tratara y lo criaron con mucho mimo y amor.
Pero pronto creció, y no podían seguir teniéndolo en su apartamento, así que les recomendaron que lo intentaran reinsertar en su hábitat natural, que lo devolvieran a la sabana africana.
Lo llevaron hasta allí y se lo encomendaron al llamado Lion Man, un naturalista que convivía con un montón de leones en Kenia.

John y Ace no podían olvidar a su compañero, y un año después, quisieron ir a visitarlo. Les recomendaron que no lo hiceran, que el león ahora era salvaje y que no los iba a reconocer, que incluso podría atacarles. Sin embargo, pasó algo sorprendente al reencontrarse.




Me parece una historia preciosa. Y me parece increíble que un león pueda reaccionar así. Para que luego digan que los animales no son capaces de sentir amor. A veces son capaces de amar mejor que algunas personas.

31.10.09

En la ciudad del motor

Siempre me han gustado los coches. Supongo que casi todas las aficiones y gustos que tengo los heredé de mi padre, y supongo que por eso me llevo mejor con los hombres que con las mujeres, porque comparto más cosas con ellos que con ellas.
Me gusta conducir, me gusta la velocidad, y al volante me convierto en una persona agresiva. Conduzco agresivamente. Cualquiera que me ha visto conducir te dirá que no conduzco como una mujer, de hecho, soy bastante machista conduciendo.

Posiblemente fuera de las pocas mujeres que el fin de semana pasado tuviera que convencer a su novio para ir a Motorland.

Motorland... Aquí en Aragón, siempre pasa lo mismo, se organiza algo, malamente, y luego se les empieza a ir de las manos. Organizaron carreras de la Fórmula 3, y otras de menos categoría aún, y se pusieron a repartir la semana de antes, un montón de invitaciones gratuitas. Debieron de pensar que no iba a ir nadie...
Motorland está a menos de una hora de aquí. Pues llegar nos costó dos horas, y volver 3. Los accesos son malísimos, todos lo sabemos, pero podrían haber hecho algo para evitar que se formara semejante caravana a lo largo de 60 kilómetros.
Después aparcar, era otro caos aún mayor. Y entrar al circuito... nos encontramos con que no dejaban entrar, porque debía haber más gente dentro de la permitida. Y yo digo... ¿eso no lo podían haber previsto? No te pongas a repartir entradas a diestro y siniestro, si luego no va a haber aforo suficiente.

Al final pudimos entrar, pero nos perdimos la carrera de la Fórmula 3, que era lo más interesante del día.
Y habían montado en el paddock bastantes cosas, exposiciones, simuladores, exhibiciones... Se hubiese estado mejor si no hubiese habido tanta gente, pero bueno, estuvo bastante bien.

Y podías encontrarte con bellezas como ésta, de las cuales me enamoré:



El Megane RS 250, si no fueras tan caro...:



Y ahora a ver qué hacen la próxima vez, aunque eso sí, prefiero pagar un poco y que haya menos gente.




21.10.09

El gran negocio. Y la gran mentira.

La gripe A ha llegado a mi familia.
Pero no me preocupa, me río de aquellos que se echan las manos a la cabeza cuando oyen que alguien de su entorno está con la susodicha gripe.

Primero fue mi hermana. Con mi hermana me preocupé un poco, pero porque ella es asmática y le daban unos ataques que le impedían respirar. Fue al médico y allí se la diagnosticaron. Estuvo dos días con mucha fiebre, con 39, y en la cama, al tercero ya se fue de fiesta.
Después le llegó el turno a mi padre. Él no fue al médico, para qué, era evidente que mi hermana le había contagiado; estuvo un día entero con 40 de fiebre, sin poderse mover de la cama. Y al día siguiente, se levantó bien. Sin fiebre. Sólo un poco dolorido, cansado y con tos que aún le dura, pero perfecto para hacer una vida normal.
Ayer le tocó a Joaquin. Todo el día con 39 de fiebre y muy dolorido y cansado. Ha pasado una noche horrible, sin parar de sudar, sin parar de toser, y tiritando. Y cual ha sido mi asombro esta mañana al ponerle el termómetro y no tener fiebre, y se ha levantado bien. Cansado, nada más. Tal como le pasó a mi padre.

¿Y a esto se supone que le tenemos que tener miedo? Es como la gripe estacionaria, con la única diferencia de que dura menos y los síntomas son algo más intensos. Por ejemplo, la fiebre es muy alta y no baja por muchos antitérmicos que tomes. Empieza muy rápido, casi de repente, pero acaba tal como ha empezado, rápidamente y de repente.

Quizás la coja yo también, además ahora que tengo el sistema inmune un poco jodido. Las fiestas del Pilar me han regalado un ligero resfriado. Pero la verdad es que si la cojo, me da igual, visto lo visto, que sólo me pegaré un día en la cama, me da igual. Y si la he de coger, prefiero cogerla ya, antes de que llegue el frío de verdad.

Lo que está claro es que nos han engañado. Todo ha sido un negocio para vender Tamiflú y millones de vacunas.

4.10.09

Feliz cumpleaños, Ramsy







Ya hace un año que estoy en esta casa, con esta familia, mi familia, así que se puede decir que es mi cumpleaños. Estoy muy contento con mis papis, porque me acogieron y adoptaron, me quieren mucho y me cuidan muy bien. Tuve suerte, supongo.

Yo intento ser un gato bueno y obediente, para que mis papás no se enfaden conmigo. Aún así, a veces hago alguna trastada, y me pongo muy triste cuando mi mamá me reñega; yo me voy cabizbajo a un rincón y la miro con ojitos tristes para que sepa que estoy arrepentido. Por suerte a mi mamá se le pasa pronto y enseguida me hace mimos otra vez.

Mis papás dicen que soy un gato muy listo. La verdad es que he aprendido muchas cosas desde que estoy aquí. Abro puertas, armarios y cajones, levanto la mosquitera para escaparme por la ventana, jiji, llamo a la puerta de la calle cuando quiero entrar, doy besitos si me lo piden, doy la patita, voy corriendo en cuanto me llaman, sé el significado de muchas palabras como "baja", "toma" o "vamos"... Ellos están muy orgullosos de mi.


Una de las cosas que más me gustan, es salir a la calle. Me gusta salir a jugar con otros gatos, (aunque a veces con alguno tengo que pelear), me gusta cazar bichos y colarme en otras casas para hacer rabiar a los perros que viven en ellas. Mi mamá dice que soy muy alcahuete y que algún día me pasará algo, pero es que no me puedo resistir. De todas formas, no suelo irme muy lejos, y en cuanto mi mamá me llama vuelvo a casa corriendo, porque si no obedezco me castiga sin salir al día siguiente. Además, algunas veces me da golosinas, así que vuelvo deprisa y sin rechistar.
También me gusta irme a pasear con ella. Como soy obediente, no me pone correa, así puedo ir a mis anchas. Me gusta porque me lleva a sitios lejanos, y me siento protegido, sobre todo si nos encontramos con algún perro que también está paseando. A veces me quedo un poco rezagado, porque me entretengo persiguiendo alguna lagartija o algún insecto, pero llamo a mi mamá con maullidos y ella se para y me espera mientras yo voy corriendo a su lado otra vez. No me gusta que se vaya sin mi.
Es como cuando vamos al veterinario, que como soy un poco pupas, tenemos que ir bastante a menudo. No me gusta nada ir allí, y cuando llegamos, le hago un montón de mimos a mi mamá para que se acuerde de llevarme otra vez a casa. Si me dejara allí, con esa chica que siempre me pone inyecciones y me da jarabes asquerosos, yo me moría.

A veces mis papás me dejan dormir con ellos, y yo me pongo tan contento, que me tienen que reñegar, porque no paro de ronronear y no les dejo dormir. Ahora ya he aprendido el secreto para que me dejen dormir en su cama y no se enfaden conmigo. Tengo que estar calladito y portarme bien, no meterme dentro del armario o subirme por las mesillas tirando las cosas, ni nada de eso. Es que cuando era pequeño era muy travieso y siempre tenían que echarme del cuarto. 
Y cuando me despierto en mitad de la noche, me gusta despertar a mi mamá dándole besitos para que me haga caricias. Sé que le enfada un poco, sobre todo si tiene que madrugar al día siguiente, pero es que no me puedo resistir porque me gusta mucho que me haga mimitos.

Como decía, me gusta mucho cazar, y a veces llevo a casa mis presas para regalárselas a mis papás. Normalmente dejo las lagartijas en el felpudo, porque mi mamá no me deja entrar con ellas, pero alguna vez no se ha dado cuenta y he metido alguna en casa, jijiji. Una vez cacé una culebra muy grande muy grande, era más grande que yo, y la dejé fuera en la hierba. Mi mamá cuando la vio se puso histérica, no quería que jugara con ella por si me atacaba. Menos mal que no la metí en casa, porque seguro que le hubiera dado algo del susto.

Mis papás me quieren mucho, y casi siempre que van a comprar me traen alguna cosa, chuches, o un juguete, o mi comida preferida. Así que en cuanto entran con las bolsas meto la cabeza en ellas para ver qué traen esta vez para mí. Si es que soy un poco cotilla.
Yo también los quiero mucho, sobre todo a mi mamá que es la que más tiempo pasa conmigo. 

Estoy feliz, me gusta mucho vivir aquí, y siempre les agradeceré el haberme dado un hogar.

1.10.09

Olor a monte

En donde vivo, cuando llueve, huele a monte, con tantos pinos y tantas zonas verdes. Me encanta ese olor, me trae muchos recuerdos, de cuando era pequeña y mi padre y yo hacíamos excursiones al monte, en otoño, para coger setas. Sobre todo cogíamos rebollones, aunque a veces cogíamos otros tipos de setas comestibles.

Me gustaba ir con él. Mi padre y yo siempre hemos compartido muchas aficiones, y cuando llegaba el otoño, esperaba con impaciencia que el viernes, o el sábado, me dijera "¿te vienes mañana a coger setas?". Teníamos que levantarnos muy pronto, y a mí nunca me ha gustado madrugar, sin embargo, no me importaba. Me gustaba sentarme en el asiento del copiloto en el coche, y ver entre la niebla cómo iba amaneciendo mientras pensaba en llenar las cestas de mimbre que llevábamos en el maletero.

Al principio me costaba encontrarlas, cuando mi padre se agachaba, yo pensaba "¿por qué yo no las veo?", pero con los años aprendí el secreto, aprendí a verlas sin verlas bajo el follaje de los pinos.
Siempre, o casi siempre acababa lastimada. Con lo torpe que yo he sido siempre, acababa patinándome en cualquier desnivel, o enganchándome en alguna zarza, llenándome las piernas de arañazos. Pero tenía su encanto.

Había años que cogíamos muchas. Y otros años apenas había. Y recuerdo a mi padre lastimándose diciendo "es que este año no ha llovido...".

A mi madre no le hacía mucha gracia que nos fuéramos. Tenía miedo de que nos pasara algo en la carretera, y por aquel entonces, no había móviles con los que hacer una llamada para quedarte tranquila. O quizás sí los había, pero nadie tenía. Así que cuando llegábamos a casa, mi madre nos aguardaba impaciente. Impaciente por ver que estábamos bien, y por ver cuántas setas traíamos. Y sobre todo, nos esperaba con una rica y calentita comida con la que entrar en calor y recuperar energías.

Los últimos años que fuimos, apenas había nada, y dejamos de ir. Mi padre ya empezaba a hacerse demasiado viejo como para darse semejantes madrugones, y andar toda la mañana por el monte, para volver con las cestas vacías. Así que prefería quedarse en casa descansando. Alguna vez después ha ido, cuando ha oído rumores de que era un buen año, pero yo ya no. Supongo que me hice mayor y prefería salir por la noche y dormir por la mañana. Así que me sustituyó por mi madre, a la cual no es que le guste demasiado, pero tampoco le gusta que mi padre ande por ahí solo.

Me gusta el olor que hay aquí cuando llueve. Respirarlo y dejar que los recuerdos afloren.

21.9.09

Mi chico



Estoy enamorada de este gato.
Y él de mi. O al menos me demuestra que me quiere muchísimo.

18.9.09

En constante cambio

Hace unos días, me comentaba un viejo amigo lo mucho que había cambiado desde que nos conocemos, me contaba que se sentía tan diferente...
Yo también me siento diferente desde hace mucho tiempo. He cambiado. Todos vamos cambiando con el tiempo. Vamos permutando, que decía Rosachicle, ahora Shikimi, en su blog.
Son todas las experiencias de la vida, las vivencias de cada día, las que van forjando nuestra personalidad y nuestro camino, las que van cambiando unas cosas, dejan otras inalteradas para cuando llegue su turno, y otras las eliminan y sustituyen por otras.

Yo soy diferente, me siento más adulta, quizás porque ahora que soy independiente, tengo muchas más responsabilidades, lo que conlleva a ser más reflexiva, menos arriesgada y valorar ciertas cosas de las que antes no tenía que preocuparme. Siento que con el tiempo me he vuelto más sociable, menos rebelde, más habladora, menos perfeccionista, más perezosa, menos negativa, con aficiones nuevas que han sustituído en gran parte a las que tenía... En otras cosas sigo igual, no he cambiado, sigo igual de testaruda, de orgullosa, de sincera, y con la misma mala leche.

Mi blog es un reflejo de lo que soy, y si yo cambio, ¿por qué no él? Hacía mucho tiempo que quería cambiarlo, porque ya me cansaba, porque ya no me gustaba tanto, pero siempre me daba pereza, y eso que ahora es infinitamente más fácil que cuando empecé con él, en donde todo funcionaba con códigos html y para cambiar una simple cosa podías volverte loca y pegarte varios días.

Así que llegó su hora, quería haber sustituído el negro por otro color, porque ya no me siento tan oscura como antes, pero tras múltiples combinaciones de colores y poner esto patas arriba, ningún color me agradaba ni me convencía. Me pasa algo así también con la ropa, siempre he vestido de negro, y a veces me gustaría ser capaz de incorporar algún otro color a mi vestuario, pero me siento demasiado rara, no me convence, y lo más que he conseguido incorporar han sido grises o púrpuras, siempre con algo negro, por supuesto.

Otra de las cosas que hacía mucho tiempo que quería poner en el blog, era un reproductor de música, pero nunca lo conseguía, porque todos los que encontraba, que eran pocos, resultaban demasiado complejos de poner, hasta que el otro día, buscando por la red, encontré uno perfecto y fácil, tanto de usar como de añadir aquí. Cada cierto tiempo cambiaré las canciones. En un principio he pensado en poner las canciones que más me gustan de un sólo grupo, e ir variando el grupo. Aunque a lo mejor al final acabo poniendo un popurrí de canciones de diferentes estilos y artistas. Así que no prometo nada.

Estoy contenta con el aspecto que tiene ahora mi blog, aunque no descarto añadir alguna otra cosa o cambiar algo, pero eso sí, con tiempo y calma, que aún tengo demasiadas líneas en mi lista de cosas pendientes...

7.9.09

"Nocturnando"

Resulta raro trabajar de noche.
Salir de casa cuando todo el mundo vuelve a la suya. Y volver cuando los demás salen.
Echarse a dormir cuando todo el mundo se levanta y estar despierta cuando todos duermen.
Resulta raro, y agotador. Por el día no se duerme igual. Ni tanto. Aunque no por eso el día te cunde más. Y llegas a la última noche de la semana respirando aliviada. Aliviada porque al día siguiente podrás dormir cómodamente en tu cama, toda la noche...
Resulta raro trabajar de noche, porque el trabajo es completamente diferente al del día. Y porque el turno es de diez horas en lugar de siete. Diez horas que pueden hacerse eternas, o pueden ser cortísimas.
Pero sobre todo resulta raro porque nunca sé en qué momento cambiamos de día. Nunca sé en qué momento deja de ser domingo y empieza a ser lunes. Siempre tengo la sensación de vivir un día atrasada.
Pero ahora mismo me da igual qué día sea. Lo que importa es que ésta es mi última noche de la semana. Mañana podré ver la tele después de cenar, y dormir en mi anhelada cama tantas horas como sea capaz de soportar.

25.8.09

Mi recompensa

Después de cuatro años sin ir a una playa, ya casi he olvidado el olor del mar y la suavidad de su brisa en la piel.

Yo soy más de montaña, prefiero ir a cualquier recóndito lugar del Pirineo, antes que a la playa, abarrotada de gente y con ese calor húmedo pegajoso. Pero lo cierto es que la echo de menos, y que me apetece muchísimo ir. Quizás sea porque hace demasiado tiempo que no salgo de esta ciudad, y cualquier lugar es bueno para escapar, para desconectar.

Pensaba que este año iba a ser como el anterior, todo el verano aquí, que no iba a poder ir a ningún lado. Como no tengo vacaciones porque me las van pagando... Pero no, a partir de mañana, tengo cinco días de fiesta. Mi mini recompensa por haber hecho tantas guardias en julio y agosto. Ya tocaba, que he trabajado todos los fines de semana...

Así que mañana, en cuanto salga de trabajar, nos vamos. A disfrutar. A no hacer nada. A descansar. A coger un poquito de color que estoy muy pálida. A emborracharnos por las noches en la orilla del mar. A pasear sin saber a dónde ir. A reír. A comer. Y dormir. Y hacer el amor. A saborear el mar. Y querer que los días duren más...

19.8.09

Se agota

A veces crees necesitar algo que en realidad no necesitas. O tal vez sí, pero no en ese momento porque las consecuencias no compensan.
Cada decisión tiene unas consecuencias, y hay que sopesarlas todas.
Y a veces, eso sólo es posible cuando te distancias, cuando te encierras bajo cuatro muros dejando el corazón fuera para poder pensar fríamente.
Ahora sé lo que quiero. Ahora sé lo que no quiero. Lo que no sé es cómo evitar esas consecuencias y hacer que no haya malheridos.
Y se me agota el tiempo.

8.8.09

Opositando

Por fin se convocaron oposiciones para el Servicio Aragonés de Salud. Y tengo un pequeño dilema...

Me considero una persona inteligente, siempre saqué buenas notas sin esforzarme demasiado, aunque sé que nunca le he sacado todo el provecho que le podría haber sacado, en ese sentido soy un poco vaga. Y mi madre siempre me dice "con esa cabecica que tú tienes, si quisieras...". Joaquin también me lo dice, envidia la memoria que tengo "si yo tuviera la memoria que tú tienes, me habría sacado varias carreras...". En el fondo creo que me sobrevaloran un poco.

El problema que tengo con estas oposiciones es que no sé si esforzarme al máximo para intentar sacarme una plaza, o esforzarme lo mínimo para aprobarlas y que me den unos puntos con los que subir puestos en la bolsa de trabajo.

Sacarme una plaza sería la hostia, me iba a solucionar la vida ya. Porque tal como estoy ahora, es una constante incertidumbre. Sabes que en verano vas a tener trabajo seguro, pero el resto del año es una duda. Por no hablar de los contratos de mierda que te van haciendo, cuatro días en tal hospital, dos semanas en tal otro, cinco días en aquél... si te hacen un contrato de más de un mes es como si te tocara la lotería. Y bueno, ahora no me quejo, que tengo un contrato bastante largo, pero ¿y cuándo se acabe? A saber si me tendré que coger el paro, o a saber si me ofrecerán otra cosa.

Pero si tenemos en cuenta que hace muchos años que no convocan una oposición, con lo que el número de aspirantes se multiplica considerablemente; que sólo hay 64 plazas, de las cuales sólo opto a 42 porque el resto son para personas con discapacidad y personal de promoción interna; y que no es una oposición propiamente dicha, sino que es un concurso- oposición, lo que quiere decir que no sólo tienen en cuenta la puntuación del examen, sino que a esa puntuación le suman la puntuación que tienes según el tiempo trabajado, los cursos complementarios que hayas hecho, las notas que tienes en el título, y los puntos que tienes por haberte presentado/aprobado otras oposiciones... Teniendo en cuenta todo esto, y teniendo en cuenta que hay 300 personas por delante de mí que tienen más puntos que yo, pues creo que resulta imposible sacarse una plaza. 300 personas son demasiadas personas, posiblemente todas no se vayan a presentar, ni van a aprobar, ni van a sacarse una plaza, pero es que son 300... Si estuviera entre las 100 primeras resultaría muchísimo más fácil.

Y mi madre cree que puedo hacerlo. Y yo creo que podría hacerlo si me enclaustrara y estuviera las 24 horas del día estudiando, cosa que es imposible. Casi no tengo tiempo para estudiar, donde más estudio es en el trabajo en los ratos muertos que tengo, porque en casa tengo un montón de cosas que hacer, y cuando no tengo nada qué hacer, que no suele ser muy a menudo, lo único que me apetece es tumbarme en el sofá a ver la tele, dormir, o salirme a la terraza a tumbarme mientras me tomo un refresco o una cerveza. Cuando no tengo nada qué hacer, siempre encuentro algo más interesante que hacer que ponerme a estudiar. Me da muchísima pereza (lo que yo decía, que soy un poco vaga).
Y además hay un montón que estudiar. Son tres tochos de libros, llenos de microorganismos, pruebas, técnicas, patologías, parámetros... sin contar los diez temas de legislación que bastante me dan por el culo. Por muy buena memoria que tenga, memorizarlo todo es muy difícil, aunque sé que no es imposible.

Así que mi dilema es ése, que no sé si tomármelo con calma porque sacarse plaza es muy difícil, o empezar a tomármelo en serio, sacar tiempo de donde no lo hay e ir a por todas aun sabiendo que la batalla está casi perdida.

27.7.09

La historia de la niña y su corazón encerrado

Había una vez, una niña llena de complejos que tuvo que aprender a soportar la crueldad de los niños y a ganar confianza en sí misma.

Un día, esa niña se enamoró. Su primer amor. Pasaba días y noches pensando en él, en sus ojos, en su sonrisa, en su voz, en el tacto de su piel. En cómo sería besar sus labios, pasear cogidos de la mano y en cómo serían sus caricias. Cada vez que lo veía, su corazón se aceleraba y no podía dejar de mirarle. Cada vez que lo veía, no podía dormir por la noche pensando en que quería estar a su lado, quería que él fuera su novio.

Pasó más de un año y descubrió que ya no aguantaba más, que necesitaba decírselo. Tenía miedo de que él la rechazara pero su corazón albergaba una pequeña esperanza, y por esa esperanza tenía que arriesgarse.

Así que tras muchos días ensayando las palabras exactas que iba a decirle, una noche reunió todo el valor que tenía, que no era demasiado, se puso guapa para la ocasión, fue a buscarle, le contó lo que sentía, y le pidió salir. Su reacción la dejó atónita, él se rió y se burló. Y no sólo eso, sino que al día siguiente, todos sus amigos, y no tan amigos, lo sabían, y también se burlaban de ella.

La niña pasó días llorando, creyendo que nunca podría enmendar su roto corazón. Y se hizo la promesa de que si alguna vez se volvía a enamorar, nunca confesaría sus sentimientos, nunca llevaría la iniciativa, así no podrían herirle.

Aquella niña, con la autoestima destrozada, tuvo que volver a aprender a confíar en los demás. Y tuvo amigos y amigas en los que confíar, con los que abrir su corazón y mostrar sus sentimientos. Pero pronto fue descubriendo que no había sido una buena idea eso de tener amigos, porque aquéllos, se aprovechaban de la vulnerabilidad de su corazón desnudo para hacerle daño, para traicionarle. Y aquella niña quería confíar en alguien y no podía, porque todo aquél en quien confiaba acababa clavándole un puñal envenenado en el corazón. Y ella se encerraba a llorar, maldiciéndose por ser tan idiota y encerrándose cada vez más en sí misma.

Aquella niña no vivía. Estaba tan deprimida, tan llena de tristeza, y con tantos complejos, que no vivía. No tenía amigos, no confiaba en nadie. Y creía que todo el mundo era cruel y se burlaba de ella. Si oía risas a sus espaldas, creía que se estaban riendo de ella; si alguien la miraba, se preguntaba qué cosas malas estaría pensando de ella esa persona; si oía cuchicheos, creía que estaban hablando mal de ella; si tenía que pasar por delante de un grupo de gente, agachaba la cabeza y le empezaban a temblar las piernas al pensar que la iban a mirar y se iban a meter con ella.

Y tras varias traiciones, tras años de vivir así, se juró a sí misma que nadie más le volvería a dañar. Así pues, protegió a su corazón con una urna que cerró con un candado y escondió la llave en el fondo del mar, donde ni ella ni nadie pudiera encontrarla jamás. Se fabricó una invisible armadura que nadie podría atravesar y aprendió a fingir.

Lloraba de noche y reía de día. Se ponía una máscara sonriente para salir a la calle. Y en momentos de debilidad, cuando dejaba entrever que algo no iba bien, siempre se libraba con una sonrisa y un "nada, no me pasa nada". Siempre funcionaba, siempre se las arreglaba para que funcionara, para que nadie pudiera ver más allá o descubrir sus verdaderos sentimientos.
Cuando lo necesitaba, se limitaba a desahogarse con algún trozo de papel, escribiendo algunas líneas que aliviaran un poco su dolor. Después empezó un blog, y se desahogaba en una realidad virtual, donde aquel que quisiera escucharla lo haría, y el que no, cerraría la página, pero no podría herirla estando desde el anonimato.

Y así creció aquella niña, sin dejar que nadie cruzara la línea que marcaba su armadura. Creció, maduró y se convirtió en una mujer de apariencia dura y fría, aunque su corazón, aún encerrado, amenaza con explotar, pues son tantos los sentimientos ahí dentro acumulados, que casi no puede sobrellevar su peso. Necesita un respiro, necesita desechar algunos de esos sentimientos. Otros necesita compartirlos. El problema es que la llave, está en algún lugar inalcanzable del fondo del mar.

26.7.09

Malditos turnos

Nunca había trabajado durante tanto tiempo a turnos rotatorios de mañana, tarde y noche. Y no me termino de acostumbrar.
Porque si voy de mañanas, me levanto muy pronto, desayuno, almuerzo a mitad de mañana, como muy tarde, a veces me echo la siesta, no meriendo y ceno a una hora decente para irme a dormir pronto.
Si voy de tardes, me levanto normal, ni muy tarde ni muy pronto, desayuno, no almuerzo, como muy pronto, meriendo, y ceno muy tarde, así que también me voy a dormir muy tarde.
Y si voy de noches, ceno muy pronto, hago lo que yo llamo "merienda nocturna"(que a veces incluso son dos), desayuno antes de irme a dormir, me levanto muy tarde, como muy tarde y no meriendo.
Y cuando me empiezo a acostumbrar a ir de tardes, empiezo a ir de mañanas, y cuando me acostumbro a las mañanas, empiezo con las noches, y así sucesivamente.
Y ya mi cuerpo lleva tal desfase, que tengo hambre y sueño a todas horas del día. Y también me pasa, que a lo mejor estoy durmiendo y me despierto completamente desorientada, que no sé si es por la mañana, por la tarde o por la noche...
Me pregunto si esto es normal, o es que me estoy volviendo loca...

20.7.09

Mi muralla y el frágil castillo de cristal

Levanto una gran muralla a mi alrededor. Poco a poco, intentando hacerla lo más alta y ancha que pueda. Quiero hacerla impenetrable, y cuando la acabo, creo que lo es. Creo que es estable, que nadie ni nada la puede atravesar ni derrumbar.
Y entonces me encuentro ahí encerrada, y empiezo a construir un mundo para mí. Empiezo a levantar un castillo de cristal, a mi gusto, a mi manera; donde poder estar en calma, sola, alejada del vanal mundo de fuera, donde el tiempo no importa, donde no tenga obligaciones, donde pueda estar en paz sin pensar en nada.
Me lleva mi tiempo, y al final creo que ya lo he conseguido.
Pero... alguien llama. Alguien golpea la muralla y ésta queda reducida a polvo. Todo se tambalea. El castillo se desvanece cual castillo de arena en la orilla del mar y me quedo desnuda en medio de un mundo que creí inventar.
Entonces recuerdo la frágil muñeca que siempre he sido, y siempre seré.

12.7.09

Sin alas por un camino que no lleva a nada



Decepción, cuando en la vida hay algo que causa dolor,
Y que penetra en tu mente.
Frustración, cuando crees que estás solo frente al mundo y no,
Ella está contigo siempre.
Sentimientos que atormentan tu interior,
Te desgarran por dentro menguando tu fuerza.
Decisiones que acabaron en error
Te hacen ver que esta vida no va a ser perfecta.
Tu obsesión, dejó encerrado en muros a tu corazón,
Y lo mató lentamente.
La ilusión, se fue tornando en fuerte desesperación,
Al no hacerla feliz siempre.
No pudiste darte cuenta de tu error,
Te encerraste en ti mismo esquivando su alma.
A su lado pudiste alcanzar el sol,
Elegiste un camino que no lleva a nada.
Ahora ya es tarde para poderlo cambiar,
Mi alma se muere, sin ella no puedo estar.
Sigue adelante, ahora tienes que continuar,
No puedo con esta carga que mata mi ser.
Intenta otra vez arrancar de ti todo ese dolor,
Lo siento, no tengo valor para vislumbrar quién fui una vez.
Fuisteis ángeles con una sola ala, ella y tú,
Juntos pudisteis volar, tocar el cielo.
Vuestras almas ahora separadas forman tu ataúd,
Enterrado en vida estás, muerto tu corazón.
Vuestros caminos separados ahora están,
Sigo esperando a que se vuelvan a juntar.
La nueva vida para ella ha empezado ya,
Hoy sigo anclado al pasado con toda mi fe.
No creas tal vez que aún podras tenerla una vez más,
Quisiera poderle ofrecer todo lo que no le pude dar.
Fuisteis ángeles con una sola ala, ella y tú,
Juntos pudisteis volar, tocar el cielo.
Vuestras almas ahora separadas forman tu ataúd,
Enterrado en vida estás.
Sigues confiando cada día en verla una vez más,
Terminar tu soledad.
Y aunque el tiempo pase, tu deseo nunca morirá,
Seguirás amándola, por siempre en soledad.
Ángeles de una sola ala, Dragonfly

6.7.09

Bésame otra vez... embrujándote

Me acurruco entre tus brazos intentando conservar el olor de tu piel en mi memoria, para recrearme en él cuando me encuentre a solas.
Me deleito contemplando tu mirada esperando una sonrisa que hable por sí sola.
Disfruto con tu pelo y con nuestras caricias que ya no se esconden mientras mecemos nuestros corazones sobre una fina telaraña.

Déjame creer que al otro lado de las paredes que nos rodean no hay nada más. Quiero pensar que el resto de la humanidad no existe y el tiempo se ha parado para concedernos unos besos más.

No sé si camino entre el bien, o entre el mal. Tampoco me importa. Nada importa. Sólo tú. Y lo único que sé es que no quiero estar lejos de ti. Quédate a mi lado y abrázame otra vez.

25.6.09

Dos desconocidos

Ya no queda ni la sombra de lo que un día fuiste, ni un ápice de lo que un día fuimos.
¿Qué ha pasado? ¿A dónde han ido las caricias hoy rotas? ¿En donde se escondieron las palabras de amor? ¿Dónde se quedaron todas las ilusiones, los proyectos de futuro, las risas y los buenos ratos? ¿Dónde perdimos los sueños?
Ahora sólo somos dos desconocidos compartiendo un mundo común, jugando a ser quienes ya no somos, anhelando lo que un día fuimos e intentando aceptar el futuro de quienes nunca seremos.

15.6.09

Hablando con las estrellas

Me despojo de mi anillo de casada y te invito a una copa en un bar. Entre los juegos de miradas vislumbro algo que tú no quieres aceptar. Es tarde ya, en el fondo sabes que no podrás escapar.
Hablemos, es una buena forma de empezar. Y cuando las risas fluyan invítame a otra más.
Susúrrame lo que quiero oír, no pierdas la oportunidad, quizás no haya más. Acércate, quiero sentir tu aliento en mi piel mientras me dices que soy sensual.
Si me besas, ya no podré parar. Debería irme ya o la luna nos castigará. Por esta noche es suficiente, mañana quién sabe lo que el destino nos deparará.
Intuyo que nos vamos a quemar...
Y de camino al hogar, hablando con las estrellas me pregunto... ¿hasta dónde quieres llegar?

10.6.09

Todo es tan efímero

Y pienso. Y tropiezo. Y me derrumbo. Intento alzarme, hasta que a duras penas lo consigo. Intento no mirar atrás, pero no puedo evitarlo. Retrocedo. Avanzo. Vuelvo a derrumbarme, me rompo en tristes pedazos que tengo que reconstruir. Y lo haré, volveré a hacer el puzzle y encontraré piezas que antes no había y que sé que no van a encajar, y perderé algunas que eran importantes, pero tendré que aprender a vivir sin ellas y acostumbrarme a las nuevas si quiero seguir andando. Esto me va a costar.
Y hoy pendo de un hilo que sé que algún día yo misma cortaré. Espero que el suelo no esté tan lejos como aparenta estar.



No hay de qué arrepentirse si después
Con la misma piedra tropezamos otra vez
Todo es tan efímero como ves...
Álzate, sin miedo álzate, contra el terror establecido
Y si no sabes quién es quién...
Puede ser que mañana ya no esté
Hoy pendo de un hilo que yo mismo cortaré...
Todo es tan efímero
Que apenas
Ya no sé...
Por que estás tardando tanto
No sé...
Por qué todo pierde encanto
No sé...
Por qué estas llorando tanto
Aún tienes mi puerta abierta...
¿Qué vamos a hacer?
Tuvimos todo en nuestras manos
Algo que estuvo cerca y hoy tan lejos...
¿Qué vamos a hacer?
El fuego que tú y yo encendimos
es la razón profunda por la que ardemos...
Quédate, conmigo quédate
No te des por vencido si crees perder la fe...
Todo es tan efímero
Que apenas
Ya no sé...
Por qué estás tardando tanto
No sé...
Por qué todo pierde encanto...
No sé...
Por qué estás llorando tanto
Aún puedes darle la vuelta
¿Qué vamos a hacer?
Tuvimos todo en nuestras manos
Algo que estuvo cerca y hoy tan lejos...
¿Qué vamos a hacer?
El fuego que tú y yo encendimos
es la razón profunda por la que ardemos...
¿Qué vamos a hacer?
Tuvimos todo en nuestras manos
Algo que estuvo cerca y hoy tan lejos...
¿Qué vamos a hacer?
El cielo que tú y yo inventamos
es la razón profunda por la que caemos,
caemos, caemos...
Qué vamos a hacer, Skizoo

7.6.09

No creo en el amor

Cuando ya solo hay silencios, cuando el sexo se convierte en pura necesidad, cuando cada uno duerme en una esquina de la cama, cuando no hay caricias ni besos, cuando ya ni discutes porque pasas de todo, cuando hacer algo juntos resulta tan aburrido...
No creo en el amor. Al menos en el amor para siempre.
El amor es una simple reacción química que comienza en el cerebro, y que con el tiempo acaba. El amor termina muriendo con la monotonía de estar siempre con la misma persona, de hacer siempre lo mismo y que todo siempre sea igual.
Yo no estoy enamorada de Joaquin, hace tiempo que dejé de estarlo. Pensé que al irnos a vivir juntos sería diferente, que todo iría a mejor. Pero no. Nuestra relación terminó de morir el día que entramos por la puerta de esta casa.
No digo que no sienta nada por él, al fin y al cabo, llevamos cinco años juntos y le quiero, pero ya no estoy enamorada, no.
Y estoy en una situación en la que no puedo ni avanzar ni retroceder, en la que no hay solución que valga.
Y ahora me pregunto si ha merecido la pena. Si estos cinco años sirven para algo. Todas las cosas que dejé de hacer, toda la gente que dejé de conocer, todo a lo que renuncié por estar con él, la juventud que desperdicié, todo que ya no voy a poder recuperar... Y todo, ¿para qué? Para nada. Para acabar amargada viviendo algo que ya no quiero.
Y pienso, y ahora comprendo un poco mejor las infidelidades. Porque es difícil resistir la tentación cuando conoces a una persona que te da lo que tu pareja ya no te da, que te hace revivir sentimientos que hace tiempo perdiste, que te devuelve la ilusión. Es difícil resistirse cuando puedes volver a sentir el calor de un abrazo, que se te erice la piel con una caricia, que una mirada pueda decirte tantas cosas, la pasión te rodee con sus brazos y vuelves a sentirte amada, deseada y atractiva. No resulta fácil, no.

4.6.09

Tarde para escapar



Como un rayo de luz, entrando en la oscuridad
en mi vida entraste tú y todo empezó a cambiar
me arropaste en tu calor y entendí que tendría frío
sin ti.

Comenzamos a soñar con un mundo entre los dos
una extraña comunión entre la luna y el sol
diferentes y a la vez atrapados por una pasión
sin fin.

Y a veces yo pienso
que todo esto acaba mal
volar tan cerca del sol sólo me puede quemar
es tarde para escapar.

Te llevo tan dentro que siento fuego en mi interior
quemando, ardiendo va devorando el corazón
te llevo tan dentro que siento fuego en mi interior
quemando, ardiendo va devorando el corazón
el corazón.

Y a veces yo pienso
que todo esto acaba mal
volar tan cerca del sol sólo me puede quemar
es tarde para escapar.

Te llevo tan dentro que siento fuego en mi interior
quemando, ardiendo va devorando el corazón.

Devorando el corazón, Warcry

3.6.09

Cosas que me ponen de buen humor

- Despertar con una caricia.
- Que las cosas salgan como había planeado.
- Una sonrisa.
- Que me digan cosas bonitas.
- Las caricias.
- Los besos.
- Un abrazo sin venir a cuento.
- Hacer el amor.
- Estar en grata compañía.
- Escuchar música.
- Conducir cuando no hay tráfico.
- El ruido de la lluvia.
- El olor a campo.
- El canto de los pajarillos.
- Levantarme por la mañana, salir a la calle, y dar una bocanada de aire fresco.
- Caminar sin prisa.
- El silencio absoluto.
- El ronroneo de un gato.
- Observar las estrellas.
- Ganar las apuestas estúpidas.
- Hablar con un buen amigo.
- Las sorpresas.
- Los pequeños detalles.
- Los mensajes o llamadas inesperadas.
- Cocinar para alguien.
- Los momentos donde nada ni nadie importa.
- Acabar un libro con un final sorprendente.
- Sentir que soy especial para alguien.
- La felicidad de un niño.
- El cariño de un animal.
- No tener que preocuparme por nada.
- Dormir mucho.
- El sonido del mar.
- Ver un paisaje maravilloso.
- Cantar.
- Tomar una refrescante cerveza en una calurosa tarde.
- El riesgo.
- Cualquier cosa que me haga reír.
- Un masaje relajante.
- La tranquilidad.
- El romanticismo.
- Que mis seres queridos estén bien.
- Las buenas noticias.
- Los finales felices.
Y seguro que alguna me dejo...

2.6.09

Dilemas morales

¿Qué está bien? ¿Qué está mal? ¿Dónde está la línea que separa el bien del mal? ¿La he cruzado ya? Si hago algo que me hace feliz y no es lo correcto, o lo moralmente debido, ¿está mal? Si no lo hago, aunque me sienta mal y me arrepienta durante días, ¿está bien? ¿Qué tiene de malo intentar buscar un camino oscuro que me lleve a la felicidad? ¿Qué tiene de bueno si sigo mi camino como hasta ahora y veo cómo voy perdiendo trenes que no volverán a pasar? ¿Qué debo hacer? ¿Quedarme sentada a esperar cómo pasan los años? ¿Convertirme en una amargada que no ha vivido todo lo que querría haber vivido? Todo por intentar seguir el camino del bien. ¿Quién hizo ese camino? ¿Quién hizo el del mal? ¿Qué sabes tú? ¿Hacia dónde debo tirar? Lo que es bueno para mí, es malo para tí, pero me hace feliz.

El tiempo estaba celoso de él
Corría para marchitar sus rosas,
Esa belleza la copia un pincel
El retrato lo atrapa y lo transforma.

¡si yo fuera siempre joven!
¡y la pintura envejeciera!
¡por eso daría todo!
¡No habría nada en el mundo
que yo no diera!

El diablo, que acecha su presa
Contra ella un zarpazo lanzó
Rápido, preciso y certero
Y añade un alma a su colección.

Cada uno lleva dentro
Un cielo o un infierno
Elegimos uno u otro
Es el poder del deseo.

Van transcurriendo los años,
Él se ha entregado al placer,
Su belleza sigue intacta
El cuadro cambia por él.

Las locas pasiones,
Lo atenazan y envilecen
Ni el placer del placer le complace
Ahora quiere parar, pero no puede.

El diablo no cierra sus cuentas,
No conoce la palabra perdón,
La victoria se sienta en su mesa,
Él ya sabe que su hora llegó.

Cada uno lleva dentro
Un cielo o un infierno
Elegimos uno u otro
Es el poder del deseo.
El podel del deseo, Lujuria

29.5.09

La emperatriz de los clavos

No puedo vivir en tensión, pasando las noches sin dormir intentando encontrar un final feliz. Y sé que no habrá final feliz, por mucho que me aferre a la esperanza. La esperanza que alimentas con tu sonrisa, con tu tacto, con tu voz.
Ojalá las cosas fueran más fáciles. Que la vida fuera como un cuento de hadas, donde yo soy la princesa, tú el príncipe, y somos felices hasta el fin de nuestros días. En cambio, tengo que conformarme con ser una emperatriz, de un país que no existe, y verme obligada a vivir una vida que no quiero, en un mundo donde los deseos no se hacen realidad, donde los príncipes son inalcanzables, y los cielos grises y llenos de nubes amenazando una tormenta de clavos que malherirán mi espíritu y encarcelarán toda posibilidad de escapar de aquí.

24.5.09

Me quemaré, y qué más da

Me aferro a un clavo ardiendo, aun sabiendo que si lo sigo apretando me voy a quemar. Pero sé que si lo suelto, puede ser peor que quemarme. Soltarlo es perder la esperanza, es envejecer, es morir. Y necesito sentirme viva, y joven.
Y pienso mientras la lluvia me moja, que necesito un cambio. Que quizás deba luchar por seguir agarrando ese clavo ardiendo, porque para mí eso supone seguir viviendo, seguir sintiendo que aún soy joven. Porque hace mucho tiempo que ya no lo siento.
Porque por una vez, vuelvo a sentirme bien, vuelvo a ser yo, vuelvo a estar enamorada, de ti, de la vida. Vuelvo a tener ilusión por cosas que hace tiempo perdí. Y aunque me vaya a quemar, necesito seguir amarrada a ese clavo que le da calor a mi corazón y alimenta mi alma.