Recuerdo, como si estuviera aquí a mi lado, su terrible sonido. Su sofocante calor abrasándome la piel. Su olor, tan intenso, tan asfixiante. Recuerdo sus ansias de devorarlo todo, y su rapidez para hacerlo.
Nunca me había parado a pensar en él, nunca había pensado que pudiera ser tan poderoso y temible. Es de ese tipo de cosas que hasta que no las vives no sabes realmente cómo es, no puedes imaginar lo devastador y poderoso que puede ser. El fuego.
Vivir un incendio tan de cerca es... horrible. Llegué a temer realmente por mi vida, aunque todo podría haber sido muchísimo peor. Al final, el único que salió mal parado fue mi coche.
Ahora, a pesar de que ya han pasado varias semanas, aún me estremezco al pasar cada día por los restos carbonizados que aún conservan el olor del temible fuego y sé que es algo que nunca podré olvidar.
2 comentarios:
¡Vaya! menos mal que todo ha quedado en un susto y tú estás bien ¿se prendió el motor o algo así? , de todas formas el fuego es muy traicionero, por eso cuando salen los grandes incendios uno no puede más que estremecerse al ver como lo devora todo a su paso.
Un abrazo
Me alegro que estés bien después del susto, y que no te haya pasado nada.
Debió de ser muy duro y escalofriante.
Ahora intenta relajarte, auque comprendo que es dificil
Besos.
Publicar un comentario en la entrada