8.8.10

¿Sí o no?

Me cuesta tomar decisiones, por pequeñas o irrelevantes que puedan ser. Nunca estoy segura de qué opción elegir, siempre dudo, y le doy vueltas y más vueltas, y lo sopeso absolutamente todo, aunque sea la mayor estupidez, como decidir si me compro ese pantalón o el otro, o si vamos a tal bar o al que está más allá. Así que imagina lo que me cuesta tomar decisiones más trascendentales o relevantes para mi vida o mi futuro.
Sin embargo, las mejores decisiones son las que tomo sin pensar. Sin darles vueltas. Cuando no hay tiempo y tienes que decidir entre un sí o un no, entre esto y lo otro. Es como cuando juegas a piedra, papel o tijera, que apenas tienes tiempo para pensar, decidir tu próximo paso, haciéndolo prácticamente por intuición. Y éstas son decisiones, de las que no me suelo arrepentir, o que no me salen mal. Ojalá pudiera tomar todas así. Todo sería mucho más sencillo.

1 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Quizás cuando elegimos sin pensar y actuamos por intuición, damos salida a anuestros deseos inconscientes, y eso siempre bién, sobre todo si la balanza de nuestras decisiones en nuestra vida se inclina demasiado por lo racional.

Tal vez en la vida necesitemos de una equilibrio entre la razón y la pasión, quizas cuando la razón pesa demasiado echemos en falta un poquillo de impulso,de chispa vital, el que nos da la pasión.