Paula es diferente, quizás por eso es la única amiga que tengo y que perdura en el tiempo.
Nos conocimos hace cuatro años en el instituto, cuando empezamos bachiller. Estábamos en la misma clase, y al principio ella iba con un grupito que nada tenían qué ver con ella y yo con otro que nada tenía qué ver conmigo, así que al final acabamos yendo juntas, siendo uña y carne.
Entonces, estábamos locas, y tenemos mil aventuras e historias totalmente surrealistas.
Recuerdo los botellones en el parque en los que acabábamos fatal. Como aquel día en que después de un botellón nos fuimos de juerga y por el camino ella se tiró en mitad de la calle y empezó a vomitar. Y la tuve que montar a rastras en el autobús, después de haber montado otro numerito en el baño de una cafetería, donde las abuelitas, qué ignorantes, querían llamar al médico y decían que igual era apendicitis... En el autobús siguió vomitando (vaya show) y la llevé a mi casa para meterla en mi cama a ver si se le pasaba la borrachera antes de llevarla a su casa.
O aquella noche que nos hicimos pasar por francesas y camelamos a los camareros de los bares, los cuales nos invitaron a un montón de chupitos. Pero aquella historia acabó un poco mal, porque al final nos topamos con un francés que nos desmanteló la farsa. Aún recuerdo su voz diciendo "éstas son más aragonesas...".
O las tardes en el parque intentando fumar lo infumable, desde borraja hasta orégano y nuez moscada.
Los retos en clase de "a que no le dices al profesor..." y siempre acababa ganando la apuesta yo mientras ella se moría de vergüenza ajena. Como aquel día que empecé a explicarle al profesor que un amigo mío se quería matricular en el instituto, que era extranjero y muy simpático y que lo había traído para que se conociesen. Y entonces saqué de la mochila a mi muñeco Jose Marijuana, le di al botón de la guitarra y el muñeco empezó a moverse y cantar "Could you be loved...". Después de tantas cosas como ésas el profesor nos miraba como diciendo "¿pero qué os metéis antes de venir a clase?".
Recuerdo aquella mañana imaginando obscenidades sobre el asqueroso profesor, que aquel día se había puesto una camisa transparente, y se le veían los pezones a través de ella. Y recuerdo todas esas mañanas haciendo caricaturas de los profesores e inventando historias sobre ellos.
O aquella vez, cuando se nos cayó una nota de las que nos escribíamos en clase y la recogió una compañera, inducida por el profesor, y empezó a leerla en alto. Y sólo ponía tonterías tales como "Si en mi casa tenemos de tó, tenemos hasta un ordenador con expendedor de gasolina y máquina de tabaco", y después de las risas, y nuestra vergüenza, la chica que estaba leyendo la nota dijo "esta letra es de Paula".
Y mi cumpleaños, el del 2003. Aquella fiesta en mi casa que grabamos en vídeo y que cada vez que vemos nos morimos de vergüenza, al igual que las fotos.
O aquellas historias que nunca acababan bien, cuando queríamos encularnos la una a la otra a aquellos tíos plastas que nos tiraban los trastos y de los que nos queríamos deshacer.
Y aquel viaje a Francia con la clase de francés. En el albergue pasó de todo. Como cuando estábamos intentando hacer calimocho en el baño, y como íbamos ya muy borrachas se nos empezó a caer todo por encima, Paula abrió el grifo y un chorro de agua a mogollón de presión y apuntando directamente hacía mí empezó a mojarme entera, y lo peor es que no podíamos pararlo. O como cuando ella salió disparada volando de su litera y se estampó contra el suelo ante la mirada de todos, y cuando fui a ver si estaba bien estaba llorando... O como cuando "el antimorbo" me estaba acosando y Paula le pizcó en el pezón y luego sale en todas las fotos con cara de dolorido. O como cuando por la mañana me puse al lado de su cama para despertarla y en ese mismo momento abrió los ojos y se metió un susto terrible y me preguntó "¿te has pasado ahí toda la noche mirándome mientras dormía?".
Y las carreras en los recreos para coger sitio en la sala de ordenadores, cuando aún no teníamos internet en nuestras casas y ése era el único momento que teníamos para conectarnos al messenger. Y aquella historia con el chaval que vigilaba la sala, que me agregó al messenger y empezó a tirarme los trastos. Y el pobre se pensaba que no sabíamos quién era cuando en realidad lo supimos en cuanto empezamos a chatear y estuvimos siguiéndole el juego durante semanas...
Tantas historias, tantas risas, tantos recuerdos... Aunque también hemos pasado malos ratos, pero sólo son nimiedades...
Ahora ya no estamos tan locas, y ya no nos podemos ver tan a menudo, pero lo más importante es que seguimos siendo amigas y sé que siempre, estará ahí.
4 comentarios:
Los amigos son angeles q te prestan sus alas cuando las tuyas se han olvidado de como volar..
Me encantan mis alas de repuesto! Cuida de esa gran amiga :)
Amigos, amigas...
Tengo una muy buena amiga que es asi ^^... por un tiempo nisiquiera nos hablamos, pero la verdad es que siempre estubimos ahi, la una para la otra...
Amigas inseparables, me gusta... siempre me gusto esa idea ^^
Saludos y un gran abrazo =D
Ala!!! No imaginaba que fueras tan bala perdida XD
Ooooooh 😍
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