25.1.07

El soñador y la princesa

Érase una vez, en un tiempo muy lejano, un soñador; un aventurero y solitario soñador.
Disfrutaba de la soledad, en silencio, de sus pequeños mundos. Mundos que creaba para escapar del mundo real. Un mundo que era un infierno. Se sentía perdido, perdido en un lugar que no era el suyo. Y fantaseaba, soñaba con paraísos, en los que le acompañaba una preciosa dama.
Él era muy enamoradizo, y se enamoraba de todas aquellas mujeres que se cruzaban en su camino. Tenía un problema, y es que nunca sabía diferenciar lo real de lo imaginario, así que en sus sueños, siempre era correspondido. Idealizaba a sus amores, creía que ellas eran perfectas y las amaba con locura. Sin embargo, las damas de las que se enamoraba siempre eran crueles, se aprovechaban de él, de su bondad, su entrega y su cariño, y cuando se cansaban de jugar, se alejaban burlándose de la forma más cruel y humillante.
Para el soñador, no había nada peor que tener que despertar de un sueño, cayendo de bruces contra el suelo y tener que aceptar la realidad. Era como pasar del mismísimo paraíso al más ardiente y peor de los infiernos.
Y entonces, cuando caía de sus nubes, se quedaba abatido, cual caballero derrotado y malherido en una batalla, rozando casi la muerte. Se sentía humillado, desdichado, destrozado, solo y perdido. Y entonces volvía a recurrir a sus fantasías para poder escapar de aquel ruin mundo, de aquella desgraciada vida.
Y un buen día, cuando ya se había cansado de andar por el mundo, cuando ya no le quedaba ni fe, ni esperanza, y sentía que su vida se esfumaba, conoció a la más bella princesa que había visto nunca. De repente, tras varios años muerto, su corazón se puso en pie de un respingo y volvió a latir con más fuerza que nunca.
Aquella princesa era diferente, lo sabía.
Pronto se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común, sobre todo en lo que a sentimientos se refería. Ambos habían pasado por situaciones parecidas y habían experimentado los mismos sentimientos; sin embargo la princesa no era soñadora, era realista, aunque a veces pudiera parecer pesimista, pero en realidad sabía ver las cosas tal y cómo eran. Se hicieron muy amigos y empezaron a compartir nuevas experiencias. Empezaron a recorrer un camino juntos, pero el soñador cometió el error de enamorarse de la princesa y empezar a corretear otra vez por sus mundos fantásticos. La princesa sentía amor, sí, pero no la misma clase de amor que sentía el soñador por ella, ella lo quería, y mucho, era muy importante para ella, pero no estaba enamorada. E intentó hacérselo ver al soñador, pero éste seguía en sus mundos y no quería aceptarlo.
La princesa, si algo no soportaba de él, es que fuera tan soñador, e intentó corregirlo y hacerle ver la realidad de las cosas, hacerle ver las situaciones, las personas y el mundo, tal y como eran, no como él quería que fueran. La princesa se sentía impotente, era imposible, el soñador estaba tan cegado...
Y entonces, empezaron a enfrentarse. El soñador le hizo reproches que ella no estaba dispuesta a aceptar, y la princesa fue tan sincera que cada palabra era una puñalada directa al corazón del soñador. Se estaban hiriendo tanto que decidieron separarse y seguir recorriendo el camino cada uno por su lado.
Pero por azar, por destino, por intervención divina o quién sabe por qué, se volvieron a encontrar.
El soñador había cambiado, seguía sintiéndose perdido, más que nunca, pero había perdido todos sus sueños. No tenía ninguna motivación de verdad, no tenía fe en nada, no tenía ninguna razón para seguir en pie, no tenía nada ni nadie en qué creer.
Y la princesa intentó darle la fe que necesitaba, quiso devolverle la sonrisa que hacía tanto tiempo que ya no tenía. Le construyó un palacio en el sol donde pudiera renacer.
(Y espero que lo consiguiera)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

*__*
Muy bonito ^^

Proyecto David dijo...

No sólo el mundo real es un infierno, y tu relato muestra que a veces las fantasías también pueden hacernos miserables. Llegué a tu blog por casualidad y me gustó lo que leí. Saludos desde México.

Pandora dijo...

Pero que hermosa historia T-T


Me emocione muchisimo, me senti identificada y vi pasar muchas cosas por mi cabeza.


Saludos

Abrazo enorme para ti ^^

Anónimo dijo...

telegrama desde el palacio en el sol:

ojala solo fuera una historia.

el fenix renace de sus cenizas, tal vez pronto sea la hora de abrir la puerta del palacio en el sol y salir, y volar...todo llegara....