Quizás es que ya empiezo a estar harta de hablar con tu espalda.
De intentar atravesar tu escudo impenetrable que si lo rozo me quema.
Quizás es que ya empiezo a estar harta de buscar razones, de pensar soluciones que nunca oirás.
Total, qué más da, si tus oídos no saben escuchar.
Total, qué más da, si a la noche volveré a encontrar tu espalda.
1 comentario:
Pues hay que derretir esa fortaleza! que sino mala cosa...
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