Que difícil es amarte en silencio,
siempre entre las sombras del espejo.
Impregnando mis manos con tu olor,
con la esperanza de guardarlo
y no se desvanezca entre mis dedos,
poder cerrar los ojos y sentirte
en la soledad de mis frías noches,
ilusiones que llevan escrito tu nombre.
Y aquí ando sin saber muy bien,
cómo entraste, cuándo, ni por qué,
haciendo latir mi desentrenado corazón,
hasta quedarte tan anclado en él,
y siendo sincera, todavía no sé
si esto me gusta, o en realidad... me asusta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario