Me acompañas, siempre, en mis días y mis noches. A veces estás tan presente que olvido tu ausencia y ni te echo de menos, como si estuvieras detrás de mí, mirándome con deseo mientras yo friego los platos tarareando alguna canción. Tu esencia está en cada esquina, en cada recoveco de mi casa, y me hace sonreír, ilusionada, esperando el momento en que me digas que vienes a verme.
A veces parezco una loca, una loca enamorada adicta a tus cientos de formas de mirarme, a tus cientos de formas de besarme, siendo cada vez que lo haces como la primera vez, siempre tan intensa, siempre tan intenso, siempre tan tú.
Me acompañas, siempre, y si cierro los ojos puedo sentirte: el tacto de tus manos acariciándome, la suavidad de tu cuello sobre mis labios, la humedad de tu boca sobre mi piel, tus brazos envolviéndome con dulzura y pasión a la vez.
Y sí, parezco una loca, contando los minutos que faltan para verte, hechizada por el embrujo de tu voz, deseándote con tal intensidad que me supera.
Siempre es todo tan intenso contigo... siempre es todo tan distinto contigo... siempre es todo mágico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario