Estamos en constante cambio. Evolucionamos. Cada experiencia vivida, cada persona conocida, cada conversación intercambiada... nos hacen evolucionar, cambiar, mutar interiormente, transformarnos. Que dejemos de dar importancia a cosas que antes tenían un gran peso, y viceversa, o que nuestras necesidades sean completamente diferentes a las que fueron antaño. El paso del tiempo hace que todo varíe, y quizás nuestros objetivos, nuestras metas, ya no coincidan con las que tuvimos, o tendremos. Por eso es importante no aferrarnos a cosas, personas o lugares que obstaculizan nuestro camino y nos impiden ser nosotros mismos. Hay que desprenderse de todo aquello que ya no tiene valor y seguir caminando sin perder el norte de quiénes somos hoy.
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