Todo es nuevo. Y diferente. Incluso cualquier cosa cotidiana, como reír, adquiere unos matices de una intensidad realmente sorprendente, asombrosa.
Todo es nuevo, a pesar de que no lo es, o no pareciera serlo. Pero lo cierto es que lo es. Como si en cierto punto del camino se hubiera abierto un paréntesis y todo lo experimentado en él hubiese formado parte de una especie de ensoñación, de una vida que nunca viví, de una persona que nunca fui. Y un año después de haber cerrado el paréntesis aún me sigo sorprendiendo de todo lo que soy, y de todo lo que soy capaz de sentir.
1 comentario:
Me alegra de que puedas sentir cosas nuevas.
Besos.
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