Se despertó algo que llevaba un tiempo dormido. Es curioso cómo a veces, un gesto, un olor, o una simple frase, puede trasladarte a otro lugar, a otro tiempo... De repente allí estaba yo, frente a ti, instantes antes de nuestro primer beso. Viendo la determinación en tus ojos, sintiendo un nudo en mis entrañas, notando nuestras respiraciones aceleradas, el calor de tu piel acercándose a la mía. Y sintiendo la magia sucederse, dejándonos llevar por el hechizo de un invierno pasional, intenso.
Todo tan vívido como si estuviera ocurriendo en este instante.
1 comentario:
No sabía que habías vuelto a publicar.
Un saludo y un abrazo.
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