Juro, que si pudiera recoger todas mis cosas y largarme de aquí, sin tener que dar explicaciones a nadie, lo haría. Irme, irme lejos, a la otra punta del mundo, a cualquier pueblucho deshabitado, a cualquier montaña donde pudiera construirme una casa, en donde nadie supiera de mi paradero, en donde nadie pudiera encontrarme jamás.
Y vivir allí, en soledad, como mucho acompañada de algún animal que por allí hubiera encontrado y adoptado. Sin trabajar, sin estudiar, sin saber qué es el dinero, ni qué son las tiendas, olvidarme de cómo es la sociedad, de cómo son los seres humanos, olvidar que existen más personas. Comer lo que mi pequeño huerto me diera, dar paseos por el bosque, mirar las estrellas por la noche, escribir, soñar, vivir en libertad, y sola, sobre todo sola.
Odio todo, odio mi vida, odio todo lo que me rodea. Especialmente hoy, aunque será peor mañana.
5 comentarios:
Esa sensación también me ha sacudido a mí a veces.
Ahora mismo, estás sufriendo lo que yo denomino "Sindrome de Fray Luis de León". Pero te aseguro que no es nada malo ni perjudicial sentir este "sindrome". No eres rara por desear eso, raros son los otros por desear su mundanal entorno asfáltico.
Y siento no saber animarte :-(... no queda más remedio que esperar a que el viento vuelva a soplar a favor.
Niña, a veces por mas negro que se vea el cielo hay estrellitas que nos avientan a seguirle, no se que es lo que pasa...si es tu casa otra vez..pues que te puedo decir? trata de vivir tu vida..y si son cosas del corazon...pues estoy igual no se ...salir asi que lo único que puedo hacer desde aqui es desearte lo mejor y que pronto pase este tiempo.
saludos
Bueno, supongo que todos nos hemos querido "perder" en un momento u otro.
Sé que suena a tópico, que probablemente ya lo sepas, y que ahora mismo no te anime demasiado pero: todo termina pasando; con el tiempo no será nada. Es fácil decirlo.
Intenta ver las cosas desde fuera, desde una distancia, de forma global, para que los problemas, vistos desde arriba, acaben pareciendo sólo pequeñas hormigas. Si lo piensas... realmente, son muy pocas las cosas que tienen verdadera importancia. ¿Vas a permitir que alguien o algo te haga pasar un mal rato, o te ponga triste? ¿Y darle a alguien el gusto, de llegar a hacerte pensar cosas como que odias todo, tu vida y lo que te rodea? ¿Realmente lo merece? ¡Pasa! Intenta verlo como un reto, y todo se quedará sólo en un mal día. Venga, sonríe y "palante", que eso también ayuda. :-)
¡Y nada de irte a un lugar perdido, que seguro que ahí no hay internet y no podrás seguir actualizando tu blog!
Vamos, que en el fondo el comentario es por puro interés propio, jeje :-p
todos sabemos que el mundo es un asco, pero en el fondo pensamos que siempre podemos encontrar algo bueno, lo peor es cuando te das cuenta de que a veces eso bueno no existe o es tan poco que de nada te sirve querer centrarte en el. desengañarse del mundo es una experiencia dolorosa, desgradable y te hace sentirte perdida y pequeña, frustrada, pero llega un momento en que esa sensacion desaparece, porque te armas de valor y decides salir adelante porque no te importa como sea el mundo como sean los demas mientras sepas que te tienes de tu parte, que vas a luchar por vivir a tu manera.saca fuerzas wapa!!!tu siempre has sido una luchadora y yo se que puedes superar esto tambien.
ojala pudiera decirte algo mas, una frase que realmente te saque de esa zona de oscuridad total en la que estas ahora, pero tu eres quien debe encontrar la luz, asi que no te rindas vale?
millones de besos y abrazos, se que esto no anima pero...estoy aqui para lo que quieras
lidia
Bien. Yo también he sentido ese deseo a veces, a pesar de mi cobardía y mi miedo a la soledad absoluta.
Creo que todos tendríamos que hacer eso alguna vez en nuestra vida, para pensar, para desconectar de todo lo superfluo. Para reflexionar sobre las cosas por las que queremos luchar, las cosas que echamos de menos, las cosas que nos ilusionan y las que son trabas, identificarlas claramente y reaccionar en consecuencia... pero volver. Al final volver. Volver a la gente que nos aprecia, que nos quiere, volver a enfrentarnos y derrotar a los que nos hacen mal, derrotar las penas y las tristezas y encontrar y vivir las cosas buenas que tiene la vida.
Tienes todo el derecho a sentirte como te sientes. Pero no te dejes vencer. Nunca. Vales más que eso. Yo sé que lo vales.
Un abrazo muy fuerte.
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