Me aferro a un clavo ardiendo, aun sabiendo que si lo sigo apretando me voy a quemar. Pero sé que si lo suelto, puede ser peor que quemarme. Soltarlo es perder la esperanza, es envejecer, es morir. Y necesito sentirme viva, y joven.
Y pienso mientras la lluvia me moja, que necesito un cambio. Que quizás deba luchar por seguir agarrando ese clavo ardiendo, porque para mí eso supone seguir viviendo, seguir sintiendo que aún soy joven. Porque hace mucho tiempo que ya no lo siento.
Porque por una vez, vuelvo a sentirme bien, vuelvo a ser yo, vuelvo a estar enamorada, de ti, de la vida. Vuelvo a tener ilusión por cosas que hace tiempo perdí. Y aunque me vaya a quemar, necesito seguir amarrada a ese clavo que le da calor a mi corazón y alimenta mi alma.
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