La vida es una hija de puta, qué quieres que te diga. No me cae bien, ni yo a ella. Estoy hastiada.
Cuando crees que ya no puede darte otro golpe más, aparece de la nada y te da un puñetazo en el estómago que te deja sin aliento. Cuando ya estás en el suelo semi-inconsciente y crees que ya se ha ido, te da con toda su rabia una patada en la boca. Cuando ya has tocado fondo, o casi, y empiezas a levantarte, te empuja y te arrastra a un agujero todavía más oscuro y profundo. Cuando por fin crees estar vislumbrando un poco de luz entre las sombras, vuelve para recordarte que esa luz va a convertirse en oscuridad solo porque a ella se le antoja.
Pero sabes qué te digo, que puede darme todos los golpes que quiera, puede hundirme y ahogarme y hacer que me retuerza en un mar de agonía y tristeza, pero no puede acabar conmigo. Porque todo lo que recibo por su parte, me hace ser más fuerte, me llena de rabia, de ira, y de ganas de darle una patada en los cojones, de estrangularla con mis propias manos y susurrarle al oído que para chula yo, esta partida es mía y la voy a ganar.
1 comentario:
Go go go. Esa es la actitud. Adelante, siempre adelante. Aunque a veces para ello debamos dar algún paso atrás. Besos y abrazos, Dama :) Un placer leerte de nuevo.
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