Sé que la viste, cruzó ante mí una décima de segundo antes de poder agarrarla y encerrarla otra vez bajo mi piel. Pero sólo te bastó una frase para que ella escapara, dejándose ver ante tus ojos. Esa sombra, esa extraña sombra que habita en mí desde hace tanto tiempo que ya no sé cómo borrarla, cómo disiparla y echarla de mi interior. Sólo te bastó esa frase para que ella se reflejara en mis ojos y borrara la intensidad de mi sonrisa, y supiste que yo no era quien creías que era, ni que mi vida era como creías que era. Mi sombra lo cambió todo, y a la vez nos acercó un poco más, porque en ese instante ambos supimos que tú y yo somos iguales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario