6.2.19

Mi retiro

Cada vez que le digo a alguien que he decidido tomarme unos meses sabáticos, su reacción siempre es la misma "¿y vas a saber estar sin hacer nada?". Las primeras veces me sorprendió la imagen que tenían de mí. Totalmente acertada, por cierto. La verdad es que me gusta llevar un ritmo de vida frenético e intenso, sentir la adrenalina corriendo por mis venas durante todo el día. No sé parar, siempre tengo la sensación de que si paro, muero. Pero a veces hay que parar. Hay que detenerse, respirar y coger fuerzas. Y eso es lo que estoy haciendo yo ahora mismo.

El año pasado fue un año demasiado intenso en el que viví al límite, y no sólo llegué a mi límite sino que lo sobrepasé. Y acabar en urgencias con un ataque de ansiedad no es agradable. Ni acabar en urgencias por problemas ginecológicos derivados del estrés, tampoco.
Así que el mes pasado cuando tuve la oportunidad de decir "ya basta", paré. Me costó tomar la decisión, no lo voy a negar, y después de haberla tomado y haber entregado los papeles en el registro, me entraron naúseas y me quedé con mal cuerpo durante dos días. Pero dos semanas después, puedo decir que hice bien. Tomé la decisión acertada.
Mi pareja dice que desde que no trabajo se me ve más relajada y de mucho mejor humor. Sí, me está sentando bien, claro que sí. Quiero dedicarme tiempo a mí, a cuidarme y mimarme. Hacer todas las cosas que siempre dejaba para cuando tuviera tiempo. Vivir sin prisas. Leer un libro del tirón. Ir de compras un día entero. Cocinar platos elaborados. Ir a darme un masaje, no por necesidad, sino porque me apetece. Tener vida social, organizar cenas en casa, y quedar con toda esa gente a la que hace mucho que no veo y echo de menos. Salir a pasear porque me apetece sentir el sol en la cara. Salir un sábado hasta que el cuerpo aguante. Olvidarme del tiempo y vivir sin mirar el reloj. Viajar. Hacer lo que me pida el cuerpo en cada momento, y disfrutar de la libertad de no tener obligaciones.

Creo que me lo he ganado.

Pero sobre todo, quiero volver a recuperar el control de mi vida. Porque ya llevaba mucho tiempo sintiéndome como un jinete que se ha caído del caballo en plena carrera, y sigue enganchado a las riendas arrastrado por el suelo mientras el caballo sigue al galope, y sin conseguir volver a subirse a él.

1 comentario:

Letraherido dijo...

Tú mejor que nadie sabes lo que te conviene. Y si ahora pide el cuerpo y la mente relax, pues relax. Y más después de este último tiempo frenético que has vivido.
Un abrazo.